La Casa de las Artesanías de Michoacán (Casart) entregó la certificación y etiquetas a 56 artesanos de Capula para sus emblemáticas catrinas de barro, las cuales ya cuentan con Indicación Geográfica (IG). Este distintivo garantiza la autenticidad, calidad y origen de las piezas que han dado prestigio a la comunidad.
Certificación para preservar tradición y calidad
Durante la ceremonia, el subdirector de Arte y Apoyo al Sector Artesanal, Silvestre Zúñiga Olvera, destacó que esta certificación forma parte del Programa de Certificación de Productos Artesanales. Su objetivo es avalar que las piezas cumplen con estándares de calidad, técnica tradicional y origen cultural.
Recordó que la primera localidad en certificarse fue San Felipe de los Herreros, en Charapan, con sus textiles reconocidos como “Deshilados de San Felipe de los Herreros”. Adelantó que el programa continuará en regiones como Cocucho, Ocumicho, Santa Clara del Cobre, Zacán y Uruapan, todas con gran tradición artesanal.

Impulso económico a las comunidades
Zúñiga Olvera subrayó que este programa no solo protege la autenticidad del arte popular, sino que también impulsa el desarrollo económico. Al contar con certificación, los artesanos acceden a nuevos mercados y consumidores que valoran productos originales, lo que se traduce en más oportunidades de ingresos para las familias.
La voz de los artesanos
El representante del Comité de Artesanos de la Catrina de Barro de Capula, Carlos Ayala Reyes, aseguró que este paso permitirá seguir posicionando sus piezas como obras únicas. “La certificación respalda nuestra técnica tradicional y nuestra identidad cultural. Cada catrina es una obra hecha con el corazón, que mantiene viva esta herencia ancestral”, afirmó.
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